jueves, 30 de octubre de 2014

El nacimiento de la Mariposa alas de pájaro

No sabía hacia dónde la llevarían sus pasos, lo único que tenía claro era que quería seguir los impulsos de su corazón. Se sentía como una recién nacida queriendo descubrir el nuevo mundo que se postraba ante ella. Pero no todos comprendían el por qué de su decisión y eso la ahogaba en ocasiones. Agotada, Paula se dio cuenta que era una pérdida de energía hacerse entender y que quien osaba juzgarla, en realidad, era porque se veía reflejado en ella y se estaba juzgando a si mismo. Prosiguió su camino, a pesar de las barreras que iba encontrando. De repente, Paula, sintió un dolor terebrante en su espalda y  descubrió esperanzada que tenía alas. Al principio, no sabía muy bien como usarlas, intentó en varias ocasiones desplegarlas, pero el dolor era casi insoportable. A pesar de estar adheridas por el desuso,  ella no cejó en su empeño y, poco a poco, fue logrando extenderlas. Como una preciosa mariposa alas de pájaro, se dispuso a emprender el vuelo. Se elevó hasta alturas insospechadas, lo que le permitió observar el mundo desde otra perspectiva, con otros ojos. Lo que  en un principio le parecía colosal ahora simplemente era insignificante.


[ "Mujer bonita es la que lucha" y tu eres preciosa, te quiero Amiga]

                                                                                                                           Maite Díaz Ortega









miércoles, 29 de octubre de 2014

Sedientos de libertad

La llama arde. Los corazones laten emulando el sonido de los tambores quebrando el tenebroso silencio que precede a la batalla. Una señal inminente indica que ya ha llegado la hora. El penetrante rugido de aquellas almas en pena impulsa sus espadas al aire. Sedientos de libertad, se apresuran a por sus presas como lobos hambrientos. El frío acero se hunde en el torso del enemigo, la sangre comienza a brotar, se oxidan las cadenas y las almas por fin libres, caminan en paz.


                                                                                                                   Maite Díaz Ortega




                                                                                                                     

martes, 28 de octubre de 2014

Puto Interruptor

Que alguien encienda la luz, por favor.
para ver donde no logro llegar.
Que alguien encienda la luz , por favor
para no tropezar siempre con la misma pared.
Que alguien encienda la luz por favor,
que no quiero ver más monstruos en la oscuridad.
Que alguien encienda la luz, por favor
y me enseñe dónde está el puto interruptor.


domingo, 26 de octubre de 2014

Afinado Amor

Posas con suma delicadeza las yemas de tus dedos sobre mi alma,
disponiéndote a martillear las cuerdas de mi corazón.
 entonas una fresca melodía mientras nos bebemos con calma
despojándonos de nuestro ajado caparazón. 

Mientras mi voz  se quiebra en tus entrañas, 
la magia hace acto de presencia en toda la habitación,
resonando con fuerza más allá de las montañas,
nuestro amor, al fin, encuentra su afinación. 

                                                                                                                           Maite Díaz Ortega



Me miras y sin embargo no me ves

Me miras y sin embargo no me ves,
afligido por el dolor que empaña tu ser,
no te deja ver
un nuevo comienzo, un inédito amanecer.

Me hablas de ti, de lo que anhelas
pensando en lo que fue, es o será,
mas erraste en las coordenadas
y no es ella quien está
en los sueños que yo soñaba años atrás
y que tu me narrabas ayer sin cesar.

Comprendo que intentas encontrar el porqué lo vuestro no funcionó
 y aguardo con ganas el día que te des cuenta
que todo es como sucedió.

                                                                                                                                     Maite Díaz Ortega

Palabras al viento


Silencio, la noche pare la música que me contonea
El susurro de tus ojos,
Que anida en mis recuerdos,
Viene a mi, mientras mis dedos rasgan las cuerdas de tu alma,
La dulce voz en tus oídos se hace eco en mis entrañas
Cada vez que me acaricias con la verdad de tu cálida mirada.

                                                                                                                                     Maite Díaz Ortega

miércoles, 22 de octubre de 2014

Charlas en el jardín con mi padre

-Tengo tantas cosas que decirte, papá que no se por dónde empezar.
-Pues empieza por el principio, hija.
-Está bien. ¡Te quiero mucho, Vati!
-Y yo a ti, cariño. Continúa.
-Sí, claro.  Quiero darte las gracias por haber sido un padre excelente, por haberme querido como lo hiciste, por pasar todo el tiempo que podías conmigo, por permetirme ser yo, por jugar conmigo, por enseñarme tu parcelita de huerto y soportar que te lo destrozase todo, recuerdo esos momentos contigo con mucho cariño y contenta de haberlos vivido. Al igual que cuando me llevabas contigo al trabajo, algun día que podías y me enseñabas a tomar medidas y me explicabas las cosas. También me encanta haber vivido los momentos del sofá donde nos dejábas que la hermana y yo te espachurrásemos mientras estabas tumbado intentando descansar después de un duro dia . Gracias, Vati, por prestarte a jugar también con mis amigas, ¿recuerdas cuándo estabas sentado en el sillón, haciendo como que veías la tele y Loli y yo nos acercábamos despacito porque tu estabas con un gesto impasible, completamente inmóvil y después nos pegabas un susto? Qué risa. También te agradezco el que me enseñaras a hacer esos huevos fritos con ajos, a algunos de mis amigos les encanta. Y, ¿recuerdas aquella vez que me desperté junto a mamá y a ti y la abrazabas y me echabas de vuestro lado bromeando?, gracias por esos momentos y muchísimos otros que vivimos.
-Me alegra oír lo que me dices, mi amor. Fueron seis años únicamente pero me encargué de que cada día supieses lo que te amaba, para que hoy sepas que aún te amo.


                                                                                                                        Maite Díaz Ortega